La hormiga agradecida

La hormiga agradecida

No hay nada más bello que una amistad profunda y sincera entre dos personas.

Una hormiga muy pequeñita, que tenía mucha sed, fue a un estanque para tomar agua. Estaba a punto de poner un pie en una planta flotante, antes que en un tronco, pero se resbaló y cayó al agua. La hormiga entró en pánico porque no sabía nadar.
Afortunadamente, una paloma, que pasaba por ahí, vió como la hormiga estaba a punto de ahogarse y rápidamente le arrojó un palo para que se cuelgue. De esta manera pudo salir del agua sin dificultad. Su gratitud fue infinita.
- Gracias, hermosa paloma. Sin vos, sin duda me hubiese ahogado dijo la hormiga.
- De nada, amiga mía. Todos tenemos que ayudarnos. Unos a otros. Vos podrías hacer lo mismo si a mi me ocurriera algo parecido – dijo la paloma.
- Por supuesto – admitió la hormiga.
Lo dicho se hizo realidad, al tiempo vió como un ambicioso cazador descubrió la paloma. Es así como agradecida por lo que su amiga había hecho por ella se preparó con su arma y se avalanzó sobre el cazador.
En apenas un segundo el hombre sintió una extraña picazón en la mano derecha y así tuvo que bajar el arma al suelo.
Era la hormiga, al ver a su amiga en problemas, que picó la mano del hombre cazador.
Aprovechando la distracción del hombre, la paloma voló a toda velocidad. Gracias a la hormiga estaba a salvo. La hormiga tan pequeñita fue capaz de ayudar a su amiga.
Si todos fuésemos solidarios como la hormiga y la paloma, cuánto mejor sería nuestro vivir.

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