El niño desordenado

El niño desordenado

 

Escucha “El niño desordenado: Beatriz Valerio” @beatrizvalerio  por María Elena Sancho @mariaelenasanch

 

Había una vez un niño llamado Nicolás que estaba tan sucio pero tan sucio que asustó a un hada que estaba por allí.
Dejó sus juguetes desparramados por el suelo y puso sus zapatillas llenas de barro arriba de la mesa.
Pasó los dedos sobre el escritorio de su mamá y volcó un tintero. Hizo un desastre sobre todos los papeles del papá.
Es así como el hada paciente, entró en el lugar y con cara de enojo le llamó la atención.
- Esto no puede continuar así, dijo el hada. Este desorden tiene que terminar. Ve al patio a jugar con tu hermano.
- No tengo ningún hermano, dijo Nicolás.
- ¡Oh! Si, tenés uno, dijo el hada. Tal vez no lo sepas pero él está, y está jugando con los juguetes. Ve al patio y espera.
- No sé lo que querés decir, dijo Nicolás. Aún así se fue al patio y empezó a jugar con el barro.
De pronto, una gatita saltó, moviendo la cola muy glamorosa.
- ¿Es que vos sos mi hermano? preguntó el niño.
La gatita lo miró de arriba abajo.
- ¡Bueno! Espero que no, dijo. Mira mis pelos, están bien limpios. ¿Por qué me hacés esta pregunta muy enojada?
Saltó en un tapial y se fue. Nicolás siguió esperando.
Un pequeño grillo llegó saltando.
- ¿Sos mi hermano? -preguntó Nicolás.
- No, en serio, no, dijo el grillo. ¡Qué molesto sos! No vas a pensar que soy tu hermano, soy tan limpio y tan suave. Canto bello y soy hermoso, no soy tu hermano y haciendo saltitos y cantanto se fue y el niño siguió esperando.
Poco después llegó un hermoso gato de angora. Iba con cuidado para no quedar con las patas sucias.
- ¿Estás buscando a tu hermano? -preguntó el niño.
- Mira este gatito con altura, me lamo al sol, y está bien a la vista que vos no te lamés. Toda mi familia es limpia t soy feliz de decirlo. Él hizo un desplante enojado y se fue.
Nicolás estaba desconcertado.
Poco después, un cerdo llegó trotando. Llegó muy sucio, todo embarrado y oloroso. Nicolás no se atrevió a preguntarle nada.
- Hola, hermano, gruñó.
- Yo no soy tu hermano -dijo Nicolás.
- ¡Oh! si dijo el cerdo. Confieso que no estoy muy orgulloso de vos, pero reconozco todos los miembros de nuestra familia. Ven; vamos a tomar un baño en la zanja, y rodar por el estiércol.
- No me gusta ir al estiércol, dijo Nicolás.
- Que se lo digan a los pollos, ¿verdad? dijo el cerdo.
Mira tus manos y tus pies, y toda tu ropa! Vamos, vamos! Tenemos un buen rato antes de que te llamen a cenar.
- No quiero, no quiero! -gritó Nicolás, y comenzó a llorar.
En ese momento, llegó el hada protector.
- He arreglado y limpiado todo, dijo, qué vas a hacer ahora.. ¿Querés ir con tu hermano o venir conmigo y aprender a ser limpio?
- Con vos! gritó aferrándose del hada
- ¡Qué bien! murmuró el cerdo. Lamento perder un hermano, es un desencanto más para mí y el cerdo se fue, caminando lento al chiquero.

 

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